¡ME JUBILO!
Hoy es mi primer día como jubilada, me siento triste por haber acabado mis días como docente en activo, pero muy afortunada de haber podido cumplir mis sueños todos estos años.
Durante mi trayectoria
profesional en la educación he descubierto que la vida es maravillosa. Que
nadie puede quitarte los sueños y que todo es posible.
En estos años he aprendido a
solucionar conflictos, a colaborar juntamente con otros docentes, a compartir
mis ideas para enriquecer el trabajo, a escuchar y comprender, a estar
actualizada en el mundo tecnológico y también estar actualizada a las nuevas
modas de los niños y las niñas. También he descubierto que nadie es igual, que
todos somos diferentes, que cada persona tiene sus ritmos y que nadie es peor
ni mejor.
Tengo muchas experiencias
enriquecedoras y positivas, pero la que más recuerdo es cuando un día entró a
mi clase de 5 años una alumna con movilidad reducida, ella iba en silla de
ruedas y apenas podía mantenerse en pie. Al entrar el primer día al aula, sus
compañeros y compañeras la acogieron sumamente bien. Le ayudaban para salir al
patio, le acercaban las propuestas, colaboraban en todas sus tareas, le
acompañaban al baño, le transportaban en la silla cuando ella se sentía
cansada… Nunca la dejaban de lado, siempre buscaban la manera de poder jugar
con ella. Cuando pude observar todas las reacciones de mis alumnos/as y la
felicidad de aquella niña no pude contener la emoción y ahí, supe que había
hecho un buen trabajo. Todos mis esfuerzos, mis propuestas, mis juegos, mis
actividades, todo valió la pena.
Una de las situaciones más
difíciles fueron los primeros días que estuve sola en un aula, con 24 niños y
niñas corriendo por la clase, tenían 3 años y muchas ganas de jugar, moverse y
desahogarse. Sus emociones aún no estaban en sus manos, el control emocional no
estaba aún es sus cuerpos y, por un momento, sentí que no podía seguir, que
aquello no lo podía controlar, no sabía como hacerlo, entonces busqué ayuda en
otros profesionales y todo fue mucho mejor.
Pienso que durante toda mi docencia
he dado todo mí, educando para crear una sociedad más justa, tolerante, humilde,
bondadosa, responsables y, sobre todo, libres. Libres con un pensamiento crítico
y con juicio.
Para finalizar, algunos consejos
que le daría al alumnado que van a ser los nuevos docentes, son los siguientes.
Primero, que disfruten y aprendan todo lo que puedan de la carrera de
Magisterio, que no se decaigan, que todo esfuerzo merece la pena, todos los
trabajos, todas las horas de estudio, todos los exámenes, todo merece la pena.
Segundo, sí, todo esfuerzo merece la pena, pero también hay que pensar mucho en
si realmente es lo que quieres hacer, no te metas a la carrera por estudiar
algo, sino métete porque de verdad es lo que quieres hacer, porque quieres
disfrutar con el alumnado, porque quieres aprender, educar, innovar y crecer
como persona. Enfrentarte a un aula con 25 niños y niñas no es fácil, hacer que
aprendan no es fácil, hacer que se lo pasen bien no es fácil, educar no es
fácil. Hay mucho trabajo y mucho esfuerzo detrás de un maestro, y no, no
tenemos todas las vacaciones del mundo. Tercero, la formación permanente, los
docentes estamos en constante aprendizaje, nos formamos cada día para ser
mejores, para seguir creciendo como docentes, no todo estudio se queda en la
universidad. Cuarto y último consejo, disfruta. Disfruta cada cosa que hagas y
recuerda que cada momento cuenta.
Por último, dar las gracias a todas
aquellas personas que han estado conmigo en cada momento de mi vida y gracias por
aquellas que me han dado su mano cuando más lo necesitaba.
Gracias por haber caminado junto
a mí.
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