UN PEDACITO DE MÍ

Todo comenzó desde muy niña, en un colegio llamado “El Trocadero”, en Cádiz. Toda mi familia es de allí, por ello, mis padres, mi hermano y yo, siempre que podemos bajamos al sur. De niña, recuerdo que los meses de verano eran los más felices del año, y no por ser verano, sino porque estaba rodeada de mis tíos, abuelos, primos… 

La historia es que mi abuelo era el conserje de aquel colegio y vivían allí dentro, en una casita muy acogedora, donde mi familia y yo nos quedábamos. Estar allí era un sueño hecho realidad, mi abuelo nos abría las puertas del colegio y, mis primos, mi hermano y yo, podíamos pasarnos horas y horas jugando por allí. Había muchas clases, muchos juguetes, libros y una sala de usos múltiples, donde pasábamos la gran parte del tiempo, allí había colchonetas, figuras de espuma, telas y un gran escenario con luces de colores. Lo que decía, un sueño. A veces, también íbamos a Cádiz en días de colegio y, recuerdo que, bajaba a las aulas de infantil y me asomaba a las ventanas para poder observar aquellas clases. Siempre estaban de fiesta, cantaban, jugaban, bailaban… 

Uno de esos días fui corriendo a mi madre y le dije: “mamá, alguna día seré yo esa chica” Esa chica que estaba rodeada de todos aquellos niños y niñas. Y esa es mi gran meta, llegar a ser maestra, como aquellas que yo veía de niña asomadita en la ventana.



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